miércoles, 9 de junio de 2010
Él.
Mi nombre en sus labios. Ni siquiera malgasta un soplido. Algo que no le supondría ningún esfuerzo. Algo que supondría mi gloria. La felicidad de la ingnorancia. El dolor del silencio. Es más facil vivir sin pensar. Es doloroso vivir pensando demasiado. Gasto mi tiempo en brazos extraños. En labios que nunca acunaran su aliento. En corazones que jamás robarán el mio. Entre besos desesperados buscando una explicación. Mientras mi mente viaja a otras caricias que nunca tuvieron lugar. A otros labios. A esos labios. Él.
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