lunes, 28 de junio de 2010
Cien renuncias.
Cientos de ideas diferetes en sus pensamientos. Cien distracciones para no aterrizar en su rostro. Cien suposiciones. Cien posibles cosas que él podría estar haciendo en ese momento. Cien personas la rodean. Cien metros los separan. Cien milésimas de segundo le hacen falta para reconocerle. Cien escalofrios recorren su cuerpo. Cien deseos que se hacen realidad para ella en un segundo. Cien años le harían falta a él para enamorarse. Cien millones de lágrimas le costará a ella desenamorarse. Cien intentos de olvidarle. Cien derrotas por intento. Cien mil veces le recordará antes de volver a verle. Cien sueños protagonizará. Cien horas contemplará el reloj. Cien miradas que no encontrará. Cien sonrisas provocaría el encontrarlas. Cien besos... no, cien besos nunca tendrán lugar. ¿Qué daría por lograrlo? Cien renuncias.
sábado, 19 de junio de 2010
Imposible.

Es imposible perderlo de vista. Echarle de sus ideas. De sus pensamientos. Es algo que, quiera o no, está destinado a acompañarla durante toda esta etapa de su vida. Las personas se le cruzan en el camino. Algunas dejando más huellas que otras. Ayer le vió. Sus miradas se cruzaron apenas milésimas de segundo. Mensajes silenciosos. Quizá no existan; tan solo en su cabeza. Amabilidad fingida. Presencia incómoda. Risas nerviosas, miradas confundidas hacia cualquier parte que no sean sus ojos. Está cambiado. O quizá no tanto. ¿Es ella la que le ve así? Miradas cómplices hacia personas que logran entenderla. Aunque no sean muy abundantes. Le ve alejarse tras unos instantes tan sólo a 5 metros de sus brazos, de sus manos, de sus labios. Su mente solo puede desplazarse hasta la incógnita del tiempo que deberá estar sin verle. Tal vez más del que se imagina. Tal vez más del necesario. Porque no hay persona que pueda sustituirle. Lo ha intentado. Imposible. ¿Qué es imposible? En este caso, imposible es aquello que durante un tiempo hubiese defendido como posible, pero como todo, acaba estallandola en la cara. Como evidencia de su error.
Quizá jamás logre su propósito. Quizá algún día sonría por su logro. Pero eso solo aparece en sus fantasías, en sus sueños. Porque, quiera o no, solo es eso. Imposible.
[!]
Yo no sé cómo la gente sabe que está enamorada. Pero yo lo sé porque cada día sueño con la misma persona.
lunes, 14 de junio de 2010
Final.
Todas las cosas tienen un final, aunque duela. Aunque no estemos preparados. Sabemos que todo, antes o después, se acaba. Pero si miro hacia atrás, solo puedo decir que mi vida ha merecido la pena. Pero al fin y al cabo, siempre hay un final.
jueves, 10 de junio de 2010
Querer.
No es algo que se enseña en los colegios. ¿Por qué? Puede que sea la materia más dificil a la cual enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. Cuando te cruzas con una persona por la acera de tu ciudad, yendo hacia el dentista, no sabes si algún día formará una parte importante en tu historia. ¿Cómo saber cuando una persona es la adecuada? O peor, ¿cómo asimilar que esa persona que crees ser la adecuada, no te quiere a su lado?. Entonces es cuando se necesitan esas clases que nadie te impartió. No puedo llegar a imaginarme los exámenes de esa supuesta asignatura. O el atuendo que llevaría el profesor. Quizá se necesitaría un cuaderno grande cuadriculado, o tal vez las aulas no tuvieran mesas. Pero, ¿cómo se quiere a una persona que se sabe con certeza que no es la adecuada?. ¿Jamás conseguirá serlo? Hay algo que está claro. Cuando nadie hace que te plantees cambiar tu futuro por pasar el resto de tu vida a su lado, solo tienes que darte cuenta de algo, quizá lo más adecuado para tí no sea una persona en particular. Si no aprender a querer a aquella que sí cambiaría su futuro por ti. Hasta conseguirlo. ¿El qué? Querer.
miércoles, 9 de junio de 2010
Él.
Mi nombre en sus labios. Ni siquiera malgasta un soplido. Algo que no le supondría ningún esfuerzo. Algo que supondría mi gloria. La felicidad de la ingnorancia. El dolor del silencio. Es más facil vivir sin pensar. Es doloroso vivir pensando demasiado. Gasto mi tiempo en brazos extraños. En labios que nunca acunaran su aliento. En corazones que jamás robarán el mio. Entre besos desesperados buscando una explicación. Mientras mi mente viaja a otras caricias que nunca tuvieron lugar. A otros labios. A esos labios. Él.
L.

Pequeña, indefensa... invisible para el mundo. Rodeada de gigantes que no ven más allá de sus narices. Intentando esconderse tras ese mundo de superficialidad e interés. Buscando una brizna de luz que venza esa oscuridad. Que deje mostrar su encanto. ¿Lo tiene? Quién sabe... Pero está segura de que algún día, en algún momento, todo el esfuerzo será recompensado de una u otra manera. Se siente obligada a continuar con su situación, cuando ella esperaba mucho más de la vida. Siempre lo ha hecho... Y ahora que tiene esa gran oportunidad, puede que sea demasiado pronto o quizá demasiado tarde para poderlo agradecer como se merece. Ha estado esperando la oportunidad adecuada, la que ella creia adecuada, durante demasiado tiempo. Un juguete roto se conforma con un poco de pegamento, pronto descubrirá que lo que realmente se merece, es que le cambien la pieza estropeada. Quizá algún día lo logre...
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