sábado, 25 de junio de 2011

Este olor a verano...

Será este olor a verano. O tal vez será la luz del sol que entra entre las rendijas de su persiana. O esa voz que la despierta por las mañanas. La misma que escucha hasta que el sueño la inunda por las noches. Tal vez. O tal vez no. Esa duda, esa magnífica duda que ha dibujado esa sonrisa en su rostro. Esa que parece haber soltado el ancla para siempre en su vida. Ójala. Ganas de vivir, de ser, de sonreir, de soñar y de disfrutar. Probar cosas nuevas. Y arrepentirse, o quizás no. No lo sabe. Pero hay algo que tiene muy claro. Prefiere arrepentirse de aquello que ha hecho antes de lo que no ha hecho. Pasar la noche en la playa mirando las estrellas fugaces que esa noche no tendrán lugar. Pero esa esperanza de que verá alguna… Alguna que será su confidente de su secreto mejor guardado. Algo que no cambiaría por nada. Bueno, igual sí, por no hacer absolutamente nada, solo estar en sus brazos. Solo mirarle. Y que él le haga sonreir como sabe. Porque nadie más sabe… Nadie. Y no sabe por qué será. Será este olor a verano…

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