miércoles, 29 de junio de 2011

Carpe Diem

Dos dias. Dos dias para disfrutar de sus besos. Esos que le hacen olvidar todas sus obligaciones. Porque se pasaría el resto de su vida así. Disfrutando. Porque el verano le anima a no pensar, a disfrutar, a soñar. Sí, soñar. Porque probablemente todo aquello que tan feliz le hace, jamás pase de los sueños a la vida real. Sería demasiado bueno. ¿Demasiado bueno? No, sería perfecto. Carpe Diem, suelen decir. Pero eso es difícil cuando ves el final. Y más aun si cada vez lo tienes más cerca. Casi respirándote en la nuca. Cuando todo aquello que estás empezando a desear tanto, lo tienes que compartir con otra persona. Alguien a quien no conoces, que no te conoce, pero ya te odia, y para ser sinceros, tú no es que le tengas mucho aprecio. Sí, Carpe Diem significa: no pienses en las consecuencias de lo que estás haciendo, que las hay. Solo piensa en lo que te apetece hacer ahora, y tu “yo” del futuro apechugará con los efectos secundarios. Y créeme… probablemente no habrá merecido la pena el momento disfrutado.

sábado, 25 de junio de 2011

Este olor a verano...

Será este olor a verano. O tal vez será la luz del sol que entra entre las rendijas de su persiana. O esa voz que la despierta por las mañanas. La misma que escucha hasta que el sueño la inunda por las noches. Tal vez. O tal vez no. Esa duda, esa magnífica duda que ha dibujado esa sonrisa en su rostro. Esa que parece haber soltado el ancla para siempre en su vida. Ójala. Ganas de vivir, de ser, de sonreir, de soñar y de disfrutar. Probar cosas nuevas. Y arrepentirse, o quizás no. No lo sabe. Pero hay algo que tiene muy claro. Prefiere arrepentirse de aquello que ha hecho antes de lo que no ha hecho. Pasar la noche en la playa mirando las estrellas fugaces que esa noche no tendrán lugar. Pero esa esperanza de que verá alguna… Alguna que será su confidente de su secreto mejor guardado. Algo que no cambiaría por nada. Bueno, igual sí, por no hacer absolutamente nada, solo estar en sus brazos. Solo mirarle. Y que él le haga sonreir como sabe. Porque nadie más sabe… Nadie. Y no sabe por qué será. Será este olor a verano…