miércoles, 29 de septiembre de 2010
Libertad.
Abre los ojos, con los recuerdos borrosos de los últimos sueños. No sabe con certeza dónde se encuentra, ni qué día es. Probablemente no sabe ni en qué año se encuentra. Tras unos segundos todo parece recobrar sentido. Madrugar. No parece algo por lo que levantarse con una sonrisa. Pero ella está feliz. No le importa tener que ir con prisas y pasarse todo el día haciendo cosas que no le agradan. Porque es feliz. De repente, sin avisar, lo es. Todo por lo que ha sufrido hasta el momento ha desaparecido, al igual que los resquicios de sus sueños. Ya no queda nada. Y ahora solo puede seguir para delante, sin mirar atrás, el futuro se plantea soleado, un camino fácil, sin complicaciones. Y ya está a dos palmos de lo que ella considera.. la libertad.
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