viernes, 27 de agosto de 2010

Un fantasma.

Se siente sola en el mundo. Los fantasmas que le rodean solo buscan algo de ella que les recuerde a lo que ellos querían conseguir cuando se convirtieron en lo que son. Porque ya ni siquiera recuerdan lo que les hizo cambiar. Pensandolo bien, ¿Quién lo recuerda? Pero ella no quiere resignarse a vivir con esa realidad. Necesita una razón más. Eso como razón. Él como razón. Sabe que tiene tan solo una posibilidad entre un millón. Mejor dicho, media posibilidad.. Prácticamente imposible y aún así, es tan cabezota que se amarra a esa media posibilidad como razón innegable de su tesón, de su cabezonería, de su "razón" para seguir tras él. Tras uno más de todos esos fantasmas, que solo se ve lo que muestran, su sombra, su silueta, su mentira. Y ella se ha enamorado de una de esas mentiras, y lo que más le va a costar será olvidarse de eso, afirmar que es eso, una mentira y que probablemente nunca consiga que eso le llene su vida, pero media posibilidad, demasiado. Algo por lo que luchar, aunque ella sabe que no es posible. Él no es para ella, él no es para nadie, él es una mentira, algo que ella se ha montado en su cabeza. A no ser que él se deje conocer tal y como es, ella seguirá enamorada de un fantasma. Porque eso es lo que es, un reflejo, un fantasma de lo que ella quiere que sea.. Un fantasma.

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