lunes, 19 de julio de 2010

Demasiado bueno.


Cierra los ojos. Tiene la esperanza que tras unos instantes vuelva a estar a su lado. Que él volverá a mirarla. A hablarla. A hacerla reir. Espera impaciente. Pierde el control de sí misma mientras se desespera en su soledad. Pierde la noción del tiempo. Y aparece. ¿Es él? No tiene el mismo aspecto que la última vez que le vió. Pero aún así, ella está segura. Es él. La mira. Ella le devuelve la mirada. De pronto no tiene vergüenza. No le importa lo que él piense. De todas formas, no va a decepcionarle, no puede. Le habla. Él le contesta. ¿Cuándo ha sido tan amable con ella? En realidad, nunca. Esto es extraño. Pero ella es tan feliz, que ni siquiera quiere perder el tiempo con absurdas cuestiones. ¿Qué importa? Lo importante es que ahora él está ahí. Con ella. Hay mucha gente en el mundo. Y él ha elegido estar precisamente ahí. No sabe cuánto tiempo tardará él en cansarse. Cuándo se irá. Pero no le importa. Solo quiere disfrutar de ese rato. Daría lo que fuera por parar el tiempo. Por tenerle en frente para siempre. Piensa que ójala le hablara o se interesara por ella. Él le mira y justo entonces le pregunta si está a gusto. Demasiado bueno. Demasiado increible. Él le mira directamente a los ojos. Ella se ahoga en la profundidad de sus pupilas. Parece que se acerca. Pero no puede ser posible. Eso sí que sería demasiado bueno. Pero su impresión no era errónea. Se está acercando a ella. Él entrecierra los ojos. No puede ser. ¿Va a besarla? Su corazón se acelera. Es lo que ha estado soñando desde hace mucho tiempo. Y ahora mismo va a suceder. Empieza a notar su respiración en sus labios. Es la mejor sensación que ha tenido en años. ¿En años? No. Nunca ha tenido una sensación parecida. Ella empieza a cerrar los ojos también. Están a escasos tres centímetros el uno del otro. Pero ella tiene la inevitable necesidad de abrir los ojos. ¿Qué hace? ¿No es lo que siempre ha deseado? Quiere evitar abrirlos, no quiere echar a perder ese magnífico momento. Pero no puede hacer nada para vencer esa necesidad. Y definitivamente los abre. ¿Y qué ve? Su habitación con la casi inexistente luz que se cuela entre las rendijas de su persiana. ¿Ha sido todo un sueño? ¿Cuándo va a tener por fín un final feliz? Pero es normal. Ella nunca ha sido muy afortunada. Y eso era... demasiado bueno.

lunes, 12 de julio de 2010

Estrella fugaz.

Aparece y desaparece de su vida a su antojo. En el momento en que sus ojos lo ven se iluminan.Se llenan de felicidad. Tan solo sucede en su imaginación. Y vuelve a cruzar su cielo para hacerse notar. ¿El qué? Una estrella fugaz capaz de confundirla.

martes, 6 de julio de 2010

Revista de moda.

Su vida es como una revista de moda. Está rodeada de modelos a los cuales seguir. A los cuales imitar. Parece que todas esas personas que tiene a su alrededor saben perfectamente lo que hacen, cómo, cuándo, por qué y para qué lo hacen. Todo parece perfecto. De todos modos, ella sabe que no todo siempre es lo que parece. Es conscente de ello. Pero se lo muestran todo tan bonito, tan llamativo, que perder el control parece extremadamente sencillo. Está a punto de bajar la guardia. Si no hubiera estado plenamente segura de que el 70% de lo que ve es puro retoque, lo hubiese hecho. ¿Por qué no hacer su propia sección en esa revista? Debería hacerlo. Ella no necesita que nadie la imite. Ni necesita dejarse influenciar por las opiniones de nadie. Lo único que debe hacer es dejar constancia de las cosas que quiere, las que no y por qué es así.

lunes, 5 de julio de 2010

El resto de su vida.

Una luz ilumina su teléfono móvil. Probablemente será su amiga. Aquella que cada día le escribe. Nunca falla. En cambio su mirada se torna asustada. Jamás hubiera pensado que el pasado podría volver tan facilmente a su memoria. Ha salido de sus sueños y se ha manifestado en su vida. ¿No puede dejarla tranquila? ¿No puede ayudarla a avanzar? No quiere más recuerdos. No quiere más llamadas. No quiere más de él. Solo quiere una oportunidad para formar una vida por sí misma. Sin su participación. Solo está esperando un hueco, un despiste, para correr despavorida hacia lo que le queda por vivir. Porque hoy ha decidido que es el primer día del resto de su vida.